Andrés: Cuando yo digo la verdad, tú también.
Pablo: Cuando yo miento, tu también.
¿Es posible que en esta ocasión uno mienta y el otro no?

No es posible. La falsedad de la afirmación de Andrés implica la falsedad de la afirmación de Pablo y viceversa.

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El caballo de Mac es más oscuro que el de Smith, pero más rápido y más viejo que el de Jack, que es aún más lento que el de Willy, que es más joven que el de Mac, que es más viejo que el de Smith, que es más claro que el de Willy, aunque el de Jack es más lento y más oscuro que el de Smith. ¿Cuál es el más viejo, cuál el más lento y cuál el más claro?

El más viejo el de Mac, el más lento el de Jack y el más claro el de Smith.

Acertijos

Alex, Brook, Chris y Dusty necesitan cruzar un río en una pequeña canoa. La canoa solo puede cargar 100kg. Alex pesa 90kg, Brook pesa 80kg, Chris pesa 60kg y Dusty pesa 40 kg, y llevan 20kg de provisiones.
¿Cómo cruzan el río?

Chris y Dusty cruzan, Dusty regresa. Alex cruza, y Chris regresa. Chris y Dusty cruzan de nuevo, Dusty regresa. Brook cruza son las provisiones, y Chris regresa. Chris y Dusty cruzan de nuevo y por última vez.

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En una hilera de cuatro casas, los Brown viven al lado de los Smith pero no al lado de los Bruce. Si los Bruce no viven al lado de los Jones, ¿quiénes son los vecinos inmediatos de los Jones?

Los Brown

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El alcaide de una prisión ofrece la libertad inmediata a uno de los diez presos que mantiene entre rejas, elegido al azar. Para ello prepara una caja con diez bolas, 9 negras y una sola blanca y les dice que aquel que extraiga la bola blanca será el preso que quede libre. Pero el alcaide, persona con mala idea, coloca, sin que nadie lo sepa, las diez bolas negras, para, de esta manera, asegurarse que ninguno de sus 10 presos va a quedar en libertad. El preso Andrés, que tiene fama de listillo, se enteró casualmente de la trampa que iba a hacer el alcaide, e ideó una estratagema que le dio la libertad. ¿Cómo lo hizo Andrés?

Cuando a Andrés le tocó pasar delante de la caja de las bolas, metió la mano y cogió una de las bolas y, sin mostrarla a nadie, se la metió en la boca y se la tragó. Inmediatamente - tan pronto pudo respirar bien - dijo: “yo he sacado la bola blanca, pues solo quedan en la caja las nueve bolas negras”. Todos miraron dentro de la caja. Era verdad. El alcaide no pudo negarse a dejarlo libre, claro.

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